En 2019, Mega Crit nos había sorprendido a todos con uno de los Deck Builders más completos y adictivos qué había salido hasta la fecha. El Slay the Spire original fue todo un exito, tanto qué ahora, siete años despues, nos encontramos ante su secuela.
Y es qué parece qué los rougue like de cartitas no dan tregua, en 2024 Balatro tomo al mundo por sorpresa, incluso siendo un gran candidato a juego del año en la gala de The Game Awards de Geoff Keighley ¿Será qué este año tenemos un nuevo representante de este genero a fin de año...?
¡Probablemente no! Al menos, por ahora. Slay the Spire 2 se encuentra en early access y varios de sus elementos están en constante evolución. Por ejemplo, al momento de escribir está review, fue hace tan sólo unos días qué salio una nueva update qué cambia varios aspectos del juego, así que podríamos revisitar el juego y su puntaje a futuro.
¿Es Slay the Spire 2 tan bueno cómo dicen?
Respuesta corta: si, lo es. La secuela toma todo lo qué el original hacia bien y lo potencia. Esté juego añade a 2 nuevos personajes, qué se diferencian bastante de el resto del roster, y nos trae nuevamente a Ironclad, Silent y Defect. Cada uno destaca a su manera, con varias formas de jugarlos a todos.
Y es qué mientras Ironclad le gustá ser más ofensivo en los combates, con ataques continuos y devastadores, Silent juega de manera más discreta: es más defensiva, puede vencer al enemigo a base de envenenar o realizar ataques fáciles con sus dagas. Por su lado, Defect nos trae nuevamente el gameplay de los orbes, con distintos efectos qué podemos ir haciendo estallar para darnos mejores beneficios a corto plazo... o incluso, según nuestras cartas, deshacernos de ellos completamente y jugar de manera más violenta.
¿Y qué onda los nuevos personajes?
La secuela nos trae a The Regent y The Necrobinder*, dos excelentes adiciones al roster de personajes.
Regent es un pequeño enanito de la realeza. Con él, mi forma favorita de jugar es armando builds alrededor de la invocación de su espada: una carta de coste 2 qué, según cómo juegues, puede ser devastadora, pegando más de una vez, en area y con cada vez más daño.
Por otro lado, Necrobinder viene de la mano con su propia invocación: Osty, una mano esqueletica capaz de tankear los golpes por nosotros y atacar sin sufrir de los varios debuffs que afectan a nuestro personaje principal.
Si bien todas estas son formas de jugar, la verdad es qué cada personaje tiene más de un tipo de play style, alguno será más efectivo que otro, pero todos nos otorgan la libertad de experimentar y armar nuestro mazo a nuestro antojo.
La Espiral: Eventos, Enemigos y Jefes.
Ya hablamos un tanto de los personajes qué podemos utilizar en esta nueva entrega, nos toca profundizar un poco en la espiral, donde se encuentra el tan odiado Arquitecto, el objetivo a batir por todos los protagonistas.
Para llegar a él vamos a tener que superar varios desafios, desde encuentros contra enemigos simples o de élite, o también eventos extraños donde pueden suceder cosas extrañas que cambian por completo la trayectoría de nuestra run.
Cada run consta de 3 mapas, al final de cada uno nos enfrentaremos a uno de los posibles jefes finales de cada zona. Estos suelen ser los enfrentamientos más interesantes e intensos y, obviamente, su dificultad aumenta según vamos avanzando entre los 3 mapas.
El juego nos presenta una variedad en todos estos enfrentamientos y eventos, sin embargo, la dificultad y el balance es un problema grande. Algunos combates pueden parecer fácilisimos, mientras qué otros rozan lo absurdo, haciendo qué encontrarse con el enemigo de élite equivocado en nuestro camino pueda ser frustrante o incluso, señal temprada de un Game Over.
Arte
El juego tiene un apartado grafico muy similar al del primer juego, ya sabemos qué Mega Crit es una empresa indie, pero su primer juego había sido un exito y pareciera qué lo recaudado no fue usado para mejorar este aspecto.
No me mal entiendan, el juego no es malo visualmente, pero hubiera estado mejor si artisticamente decidian dar un salto mayor para diferenciar aunqué sea un poco más la secuela de su predecesor. Eso si, personalmente, creó qué el arte de las cartas es mejor en esta entrega (incluso aquellas qué tienen garabatos de place holder).
Entonces... ¿Es o no es el rougue like de cartas definitivo?
Por mucho qué me guste (ya llevo más de 240 horas en el juego en Steam), siento qué el juego no alcanza a sobrepasar a lo qué es Balatro. Se siente bastante similar al original, lo cual causa qué no sea tan sorprendente, aunqué aún así puede ser extremadamente adictivo.
Eso si, es sin lugar a dudas un juego excelente qué es capaz de darte horas y horas de diversión, siempre y cuando estes dispuesto a enfrentarte a la Espiral.
